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BELENES DE GUINESS
15 diciembre, 2017 / , ,

En Valencia existe una gran tradición belenística. Casi en cada hogar se monta un belén por Navidades. Pero, además, para quien desee disfrutar de los que se exponen a la visita turística, hay una oferta inmensa. Desde el Belén de Roca, el que posee más piezas de España, pasando por el belén napolitano del Museo Nacional de Cerámica, del siglo XVIII. No se pierdan la ruta por 4 de nuestros belenes más emblemáticos.

1. Belén de Roca
Lladró, la tradicional y afamada fábrica de piezas cerámicas, fue la escuela de Melchor Almela. Allí aprendió a moldear las figuras de barro y a pintarlas. Junto a su suegro, Francisco Pascual, inició esta aventura que dura ya 27 años. En este tiempo, y gracias a las miles y miles de horas dedicadas al lado de su mujer y de muchos de sus compañeros en Lladró, han logrado una proeza: construir el belén con más piezas de España, 7.000 contando únicamente las figuras humanas y animales. Melchor se propuso inscribirlo en el libro Guiness de los récords, pero desistió por el coste económico y porque debía contabilizar todas las figuras una a una y certificarlas ante notario. Además de su tamaño, 50 m2, tiene la particularidad de incluir una réplica de una barraca, donde se reproduce la vida valenciana del siglo XIX e inicios del XX. El visitante también puede deleitarse con todos los detalles plasmados en las escenas bíblicas: la anunciación a María, la presentación del niño en el Templo o el edicto de Herodes.

Dirección: C/ San Isidro, 43. Barrio de Roca-Cúiper (Meliana). En tren, tomar la línea C6 de Renfe Cercanías desde Valencia.
Fechas y horarios: visitable desde el 2 de diciembre hasta el 7 de enero. De 11:30 a 14:00 y de 17:00 a 20:00.
Precio: donativo.
www.belenderoca.com

2. Belén napolitano del Museo Nacional de Cerámica González Martí
A cualquiera, pero especialmente a nuestros huéspedes italianos, les puede despertar la curiosidad el belén napolitano del Museo Nacional de Cerámica. Se adquirió hace 15 años y ya se ha convertido en visita obligada para los aficionados a esta tradición navideña. Consta de 29 figuras de 10 a 40 cm. cada una, que describen el nacimiento de Jesús y la visita de los Reyes Magos. Este belén se realizó en el siglo XVIII, una época en que el Reino de Nápoles se encontraba bajo dominio de la corona española. Las piezas están construidas según la costumbre de la época: en alambre recubierto de estopa, con la cabeza modelada en terracota y las extremidades talladas en madera. Los ojos son de vidrio y los ropajes se confeccionaron en la Real Fábrica de Tejidos fundada por Carlos III, con tela, seda, raso e hilos dorados.

Dirección: C/ Poeta Querol, 2. Valencia.
Fechas y horarios: desde el 8 de diciembre hasta el 2 de febrero. De martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00. Lunes cerrado, así como 24, 25, 31 de diciembre y 1 de enero.
Precio: 3 euros. Reducida 1,5 euros. Gratuita para menores y mayores de 65 años. La visita al belén se incluye en el precio de la entrada al Museo.
www.mecd.gob.es/mnceramica/home.html

3. Belén monumental de Xàtiva
La ciudad de Xàtiva bien merece una visita. Se encuentra a unos 60 km. de Valencia. Le recomendamos subir al castillo y recorrer su centro histórico, donde encontrará monumentos como la Colegiata, el Hospital Real, la Iglesia de Sant Feliu o la casa natalicia del Papa Alejandro VI. En Navidad tiene un aliciente más: visitar su belén monumental, uno de los más grandes de España. Sus figuras de tamaño real han sido creadas por artistas falleros. Cuenta con la presencia de animales vivos y de frutas y verduras reales. Su extensión abarca 1600 m2.

Dirección: Alameda Jaime I. Xàtiva. En tren, desde la Estación del Norte de Valencia.
Fechas y horarios: Del 16 de diciembre al 6 de enero. De 10:00 a 22:00 h.
Entrada gratuita.
www.xativaturismo.com/belen-monumental/

La Lonja de Valencia
1 mayo, 2017 / ,

Arte, Historia y Comercio

Desde el siglo XV, el impactante monumento de La Lonja acoge un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes

La Lonja es uno de los edificios emblemáticos de Valencia. Sus imponentes muros de piedra entrañan la historia de un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes, que incluso muchos valencianos desconocen y del que enseguida hablaremos. Antes, unas breves pinceladas sobre este conjunto arquitectónico referente del arte gótico europeo.

Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931 y Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1996, La Lonja de Valencia, también conocida por la Lonja de los Mercaderes o la Lonja de la Seda, consta de tres cuerpos. Desde la plaza del Mercado, de derecha a izquierda, se observan lo que sería propiamente la Lonja (del italiano “loggia”) y la Torre central, levantadas ambas en el siglo XV. El tercer elemento se conoce como el Pabellón del Consulado.

De sus fachadas, prácticamente planas, destaca el magnífico trabajo de los canteros, cargado de simbolismos medievales como son las gárgolas antropomorfas o zoomorfas o los 40 medallones del friso de las fachadas que dan al jardín, a la calle Cordellats y a la plaza del Mercado, donde reyes como el entonces reinante Carlos I o sus antepasados los Reyes Católicos quedaron esculpidos junto con dioses de la mitología griega.

De su interior, impresiona el Salón de Contratación o Columnario. Espacioso y alto salón rectangular dividido en tres naves longitudinales, con ocho columnas helicoidales que soportan una bóveda de 17,40 metros de altura y otras 16 columnas adosadas a las paredes. En este Salón se estableció el primer Centro de Contratación Mercantil de Valencia, el equivalente a las “Bourse de Commerce” de París o al “New York Produce Exchange”.

Consulado de La Lonja

En el siglo XIII, con tan solo un embarcadero de madera, Valencia ya era un centro de activo tráfico marítimo ligado al comercio. Prueba de ello es que, en 1283, el rey Pedro III “El Grande” concedió a la ciudad el privilegio real que estableció el Consulado de Mar, tribunal de comercio basado en los de las repúblicas italianas de la época, que hasta el siglo XVIII compiló y ejecutó las costumbres mercantiles y nautas.

Heredero de esta institución es el actual Consulado de la Lonja, cuyo objetivo prioritario es coordinar los intereses de los distintos sectores agrarios, de enorme relevancia para la economía valenciana, al mismo tiempo que mantiene las relaciones entre comerciantes, industriales y agentes comerciales.

Entre sus servicios destaca la publicación del precio de los cerca de 150 productos cotizados en la Lonja de Valencia, entre los que se encuentran el ganado porcino, huevos, arroces, cereales, leguminosas, harinas, salvados, garrofas, legumbres, frutos secos, patatas, cebollas y los cítricos, cuyo boletín consta de 24 variedades.

Como centro de contratación, gracias a la garantía que ofrecen sus contratos, cabe señalar también la importancia de otros productos como los vinos o el café verde y, como excepción del sector agrario, la filatelia y la numismática de las que el turista podrá disfrutar los domingos y festivos. Pero, sin duda, lo más característico del Consulado de La Lonja es el Arbitraje de Equidad con el que se resuelven las posibles desavenencias habidas en las contrataciones, basándose en el comercio de buena fe.

Desde hace unas décadas, las mesas sobre las que se negociaba en el Salón de Contrataciones se cambiaron por las nuevas tecnologías, pero en el Pabellón del Consulado se siguen celebrando las reuniones de los gremios, asambleas y otros actos. No le extrañe, por tanto, ver a estos hombres de negocios durante su visita a La Lonja.