Historia

La ruta del Santo Grial en Castellón y Valencia
2 junio, 2017 / ,

La Ruta del Grial recorre las tierras de Aragón y de la Comunidad Valenciana, emulando la antigua ruta que debió de seguir la reliquia desde San Juan de la Peña hasta llegar a la ciudad de Valencia. E invita al visitante a desplazarse a diferentes puntos de la geografía valenciana relacionadas con el Santo Grial.

La ruta entra en la Comunidad Valenciana por el municipio de Barracas, situado a unos 1.000 metros de altitud en un altiplano montañoso. Le sigue la población histórica de Jérica, rodeada por un impresionante paisaje mediterráneo de montaña. Continuando por el río Palancia se llega a Segorbe, ciudad que cuenta con un monumental patrimonio civil y religioso.

En dirección a Valencia, la localidad de Serra ofrece al visitante productos de artesanía: dulces y embutido tradicional. Y en El Puig de Santa María se encuentra el Real Monasterio, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1969. Por último, cabe destacar la huerta valenciana que acompaña al visitante por los municipios de L´Horta Nord, entre ellos Massamagrell y Alboraya, hasta llegar a la ciudad de Valencia.

La Asociación Cultural “El Camino del Santo Grial” (www.elcaminodelsantogrial.com) colabora en la vertebración de la ruta y ofrece siempre magníficas atenciones a los visitantes.

Texto de: Ana Mafé, doctoranda sobre el Santo Cáliz.

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Descripción del Santo Cáliz

Descripción del Santo Cáliz
1 junio, 2017 / ,

Afinales de los años 50 del siglo XX, el Arzobispo de la Catedral de Valencia manda realizar un trabajo de investigación sobre el Santo Cáliz al catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, Antonio Beltrán. Sus conclusiones principales están recogidas en una publicación que puede adquirirse en el Museo de la Catedral.

En la misma, se detalla que el cáliz está compuesto por tres partes:

  1. Un vaso de piedra semipreciosa ágata en la parte superior, datado entre los siglos IV a.C. y I d.C.
  2. Una parte central labrada en oro, realizada en época medieval.
  3. Y un pie, en la parte inferior, realizado hacia el siglo X por un taller oriental, engastado también en oro y piedras preciosas.

El vaso que, según la tradición, fue bendecido por Jesús, corresponde únicamente a la parte superior; una finísima copa de piedra ágata de unos 3mm de espesor. El resto son partes añadidas con posterioridad.

Texto de: Ana Mafé, doctoranda sobre el Santo Cáliz.

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¿El Santo Cáliz está en la Catedral de Valencia?
1 junio, 2017 / ,

Ruta

Según la tradición oral, la reliquia histórica más importante de la cristiandad se encuentra en la Catedral de Valencia. Se trata del Santo Cáliz bendecido en la Última Cena. El vaso sagrado que, en el imaginario de la literatura medieval de caballería, daría origen a ‘La búsqueda del Santo Grial’

Existen numerosos documentos que han ido dando pistas de que el Cáliz de Bendición, que utilizó Jesús en su cena de Pascua, está custodiado en algún lugar. No solo nos remitimos a la literatura de la búsqueda del Santo Grial, sino a las miles de imágenes artísticas que lo han representado a lo largo de toda la cristiandad.

Entonces, ¿por qué afirmamos que el vaso sagrado que se encuentra en la ciudad de Valencia, en la Catedral Metropolitana de Santa María, es el Santo Cáliz?

Hacia el año 33 de la era cristiana, una noche de Pascua, Jesús celebró en Jerusalén un rito ancestral. Los discípulos que le acompañaban aseguraron que algo extraordinario había ocurrido en dicha celebración. La copa de bendición contenía algo más que vino.

La muerte de Jesús, escasos días después, creó un momento de confusión para todos. Sin embargo, el referente directo de sus palabras: “Haced esto en memoria mía”, se transformó en la necesidad de repetir el ritual de la Última Cena. Significaba seguir su mandato.

Según la tradición oral, esta misma copa permaneció en Jerusalén hasta que el discípulo de Jesús, Simón Pedro, la llevó a Roma; capital del Imperio Romano en la que comenzó a predicar las enseñanzas de su maestro y a celebrar el rito pascual en las casas de patricios y romanos. Más tarde, el vaso sagrado pasaría de Papa en Papa, así como también se pasaban oraciones y bendiciones unos a otros.

Los emperadores romanos no tardarían en mirar esta nueva religión con recelo. En el año 258 d.C., Valeriano, emperador declarado en bancarrota, mandó perseguir a los cristianos a muerte e intentó apropiarse de todas sus riquezas.

El papa Sixto II, antes de ser prendido y martirizado, le pidió a su diácono San Lorenzo que repartiera entre los pobres de Roma todo lo que tenía en su haber. San Lorenzo, de origen hispano, así lo hizo. Repartió todo, pero tuvo a bien guardar el Santo Cáliz.

El vaso sagrado, junto a una carta donde explicaba todo lo referente al mismo, fue entregado a una pequeña comitiva que partía para Huesca, su ciudad natal en Hispania. Allí permaneció custodiado hasta que, en el año 712, la conquista sarracena llevó al obispo de Huesca a buscar cobijo en los Pirineos.

Tras permanecer resguardado en diversos lugares de la zona, finalmente, entre los siglos XI y XIV, el
Santo Cáliz permaneció protegido en el monasterio benedictino de San Juan de la Peña, situado cerca de la ciudad de Jaca, en el Reino de Aragón. Punto neurálgico de la Ruta Jacobea, por donde transitaban los reyes y nobles más importantes de Europa camino de Santiago de Compostela.

En esa época, los reyes cristianos luchaban por conseguir reliquias sagradas en Jerusalén. Y fue entonces cuando, el vaso sagrado custodiado en el monasterio fortaleza de los Pirineos, se convirtió en el tan buscado Santo Grial del imaginario de la literatura de caballería medieval. Siendo innumerables los nobles y monarcas cristianos que deseaban obtener esta pieza para sus colecciones reales.

Pero el Santo Cáliz no pasaría a manos reales hasta 1399. Tras múltiples peticiones al prior del monasterio, el rey de Aragón Martín el Humano se hizo con el vaso sagrado a través de un canje, dando fe de ello un documento notarial. Ofreció a los monjes un magnífico cáliz de oro y, a cambio, se llevó la copa de bendición a Zaragoza, donde permanecería, formando parte del Tesoro Real, hasta que, en 1432, el rey Alfonso el Magnánimo trasladara su corte a la ciudad de Valencia y acabara solicitando ayuda monetaria al cabildo de la Catedral, para poder hacer frente a sus contiendas.

Ante notario, el hermano del monarca dejó en prenda todo su Tesoro Real y, como el rey jamás devolvió lo prestado, desde entonces el Santo Cáliz permanece bajo la custodia de la Catedral de la ciudad de Valencia.

Actualmente, el Santo Cáliz está expuesto en la capilla que lleva su nombre, sobre un relicario en forma de corazón, realizado en oro, que realza todavía más su belleza.

Una oportunidad única para ver aquel tesoro que, en la literatura medieval, buscaron con pasión y heroicidad los caballeros de la corte del Rey Arturo. Una oportunidad única de contemplar en primera persona el Santo Cáliz de la Última Cena de Jesús, durante el mes del año en el que Valencia celebra la festividad del Corpus Christi.

Texto de: Ana Mafé, doctoranda sobre el Santo Cáliz.

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Seis siglos produciendo seda en Valencia
3 mayo, 2017 /

La Ruta de la Seda

La industria de la seda se consolidó en Valencia durante el siglo XV, desde entonces los artesanos de la ciudad y sus tejidos son un referente mundial

La Ruta de la Seda se inició desde Oriente hacia Occidente en el siglo II a.C., pero no sería hasta el s. VI cuando el emperador bizantino Justiniano consolidaría una industria sedera propia en Constantinopla, después de que dos monjes le hicieran llegar, escondidos en sus bastones, huevos de mariposa y hojas de morera, desvelando así el tan guardado secreto de la producción de seda.

Más tarde, a finales del primer milenio, Al-Andalus se convertiría en la primera región del continente europeo donde la cría del gusano de seda sería masiva. En aquella época se sabe que ya existían artesanos de la seda con talleres privados en Valencia.

Más de 600 años dedicados a la seda

La expansión del cultivo de la morera en el s. XIV, tras la caída del precio de los cereales y el aumento de la demanda de seda, transformó el paisaje agrario del antiguo Reino de Valencia, creado tras la conquista cristiana. Pero fue la llegada de cientos de sederos genoveses a Valencia la que introdujo el arte de tejer “velluto” o terciopelo de seda, el que llevaría a la industria sedera a alcanzar una larga época de esplendor.

Un mapa de Valencia del s. XV, expuesto en el Museo del Colegio del Arte Mayor de la Seda, muestra dos barrios dedicados directamente a la producción del “vellut” (en valenciano) y de la seda en general. A finales del 1400, existían más de 2.000 artesanos “velluters” en la ciudad.

La fuerza de esta industria, que llevó a que a La Lonja se le apellidara “de la Seda”, se consolidaría hasta el s. XIX, gracias a la adaptación, no sin dificultades, a los gustos provenientes de la moda francesa que, en el s. XVII, comenzó a mirar hacia Lyon. La misma localidad francesa donde, un siglo después, el ingeniero mecánico Jacquard crearía un revolucionario sistema para tejer, que continúa estando vigente en nuestros días.

Finalmente, la revolución industrial y otros factores como la epidemia de pebrina, que asoló las plantaciones de morera a finales del s. XIX, llevó a que Valencia impulsara otros sectores económicos como el de los cítricos. Sin embargo, la producción de seda en Valencia permanece viva. El Espolín, tejido con hilos de seda de más de un color, al contrario del de Damasco, es uno de los tesoros que todavía conservan los valencianos en sus trajes regionales. Sin, por ello, haber dejado de producir Damasco, más ecónómico pero también bonito, ni terciopelo de seda, como el que realiza el único “velluter” que, por ahora, mantiene la tradición en Valencia: Vicente Enguídanos.

 

Descubre la Ruta del comercio de la seda que puedes hacer en Valencia en:  http://www.heyvalencia.com/valencia-the-silk-city/

Los Borja, una familia valenciana universal
2 mayo, 2017 / ,

La Ruta de los Borja

La Ruta de los Borja es una experiencia única que recorre el esplendor de la familia valenciana más poderosa de Europa en los siglos XV y XVI

La familia Borja ha dejado una profunda huella en la historia universal. Desde sus orígenes valencianos, los Borja tuvieron una decisiva intervención en todas las esferas del poder, tanto político como religioso y llegaron a ser nobles, príncipes, mecenas, consejeros de reyes, papas y santos. Un linaje poderoso envuelto de ambición, intrigas, leyendas y misterio.

Calixto, Alejandro, César, Lucrecia, Francisco… Una familia que contribuyó a generar una gran leyenda y el conocido universalmente como mito de ‘Los Borgia’. Su tiempo es el Renacimiento, el del gran arte y la nueva cultura humanista, es la era de los descubrimientos. Los Borja se avanzaron a la modernidad, moderna era su idea del poder y la manera de ejercerlo. Con ellos entró en Valencia el arte renacentista y un impresionante patrimonio histórico, cultural y artístico que permanecen todavía hoy en día vivos en una apasionante ruta de bellas artes con más de 600 años de historia.

La Ruta de los Borja

La Ruta de los Borja es una experiencia única que recorre el esplendor de la familia valenciana más universal y poderosa de Europa en los siglos XV y XVI. Recorrer su camino es pasear por un emocionante espectáculo de arte, paisaje, historia y cultura.

En la ciudad de Valencia, la ruta de los Borja se muestra exuberante en la iglesia de San Nicolás con suntuosas pinturas conocidas ya como la Capilla Sixtina valenciana. En la Catedral, los Papa Borja construyeron la majestuosa capilla de San Pedro y encargaron los exquisitos frescos renacentistas de los ángeles músicos, admirados en toda Europa. En la capilla dedicada a San Francisco de Borja se pueden admirar dos excelentes lienzos de Goya. La huella viva de los Borja pasa también por el Palacio de les Corts Valencianes, residencia de la familia y por la Universidad.

Xàtiva y Canals son la cuna de los Borja. En Canals, se conserva la Torre de los Borja, lugar donde nació en 1378 el Papa Calixto III. Justo enfrente se sitúa el Oratorio que formaba parte del conjunto palaciego. En Xàtiva se conserva en una bella plaza la casa natalicia de Rodrigo de Borja. El patrimonio artístico se exhibe también en la Colegiata, las iglesias de San Francisco y de San Pedro, donde fue bautizado Alejandro VI, el Museo de Bellas Artes, el Palau, el convento de Santa Clara, la ermita de Santa Ana y el inexpugnable castillo, testimonio y mirador imponente de la historia.

En Gandia, a orillas del mar Mediterráneo, el Palacio Ducal es un admirable complejo de arquitectura y el monumento borgiano más distinguido. Aquí nacieron la mayoría de los Duques Borja y sus descendientes, entre ellos San Francisco de Borja en 1510. Destaca el Salón de Coronas, el Oratorio del Santo y la Galería Dorada que hipnotiza con su belleza al visitante. En Gandia la marca de los Borja se impone en la Colegiata, el convento de Santa Clara o la Universidad.

Esta apasionante ruta pasa también por Albaida, donde se estableció el sobrino de Luis Juan de Milá y Borja, que empezó a levantar un palacio fortificado que se alza orgulloso en el centro de la villa. Otro destacado es el palacio de los Sanz, situado en el pueblo de Vallés. La ruta combina monumentos, patrimonio, rica gastronomía y bellos paisajes como el entorno de Castelló de Rugat donde se conservan los restos del Palacio Ducal.

Llombai fue una baronía adquirida por el cardenal Rodrigo de Borja para su hijo Pedro Luis. Aquí se puede contemplar la Iglesia de la Santa Cruz, integrada en el convento de los dominicos. Llombai celebra una recreación histórica conocida como el Mercado de los Borja que recibe centenares de visitantes.

La ruta de los Borja nos lleva también a dos monasterios, auténticas catedrales rurales del arte y del recogimiento como son el de San Jerónimo de Cotalba en Alfauir y el de Santa Maria de Simat de la Valldigna.

Fuente/Texto de: Agència Valenciana del Turisme.

Los últimos cátaros
30 marzo, 2017 /

Ruta

D’ací a 700 anys el llorer florirá!
¡Dentro de 700 años el laurel florecerá!

A principios del siglo XIV, la Comunitat Valenciana acogió al primer gran éxodo europeo, el de los cátaros o bons homes, que, perseguidos por la inquisición francesa a causa de sus creencias cristianas ortodoxas, huyeron desde el Sur de Francia, atravesando los Pirineos y más de seiscientos kilómetros para refugiarse en diversos municipios de la Comunitat Valenciana.

Ahora, casi 700 años después, podemos revivir esta gran aventura, realizando un extraordinario viaje a nuestro pasado medieval más desconocido y emocionante a través de las tierras y legado de estos primeros refugiados, que trajeron consigo sus tradiciones y su cultura.

Diversas poblaciones dels Ports y el Maestrat, como Morella o Sant Mateu y también la ciudad de Valencia fueron sus principales moradas, contribuyendo en gran medida a su esplendor medieval.

Esta ruta une los territorios del Midi francés, Catalunya y Aragón con la Comunitat Valenciana y nos permite revivir un importante episodio de nuestra historia y la experiencia de quienes tuvieron que huir de sus tierras en busca de una nueva vida y de la libertad.

 

“¡Yo soy el Rey! Y llegó la oscuridad a Occitania y la luz se fue hacia Valencia”

Perseguidos y acosados, numerosos cátaros (“puros” en griego) huyeron desde la región de Toulouse, Carcasonne y Albi en Occitania, hasta las nuevas tierras conquistadas pocos años antes por el rey Jaume I, cuyo padre había muerto en la batalla de Muret por defender los derechos de vasallaje y a su población, compuesta en gran parte por cátaros.

Los cátaros se integraron en la sociedad que les acogió e influyeron notablemente en el desarrollo de sectores económicos clave para la Comunitat como el ganadero, el textil, la arquitectura gótica o el arte medieval, impulsando la notable expansión comercial y cultural de las poblaciones valencianas en la Baja Edad Media.

 

Els Ports y el Maestrat, el nuevo país de los cátaros

Esta ruta desde el Midi francés hacia el sur, utilizó las históricas calzadas romanas, caminos medievales y, sobre todo, los caminos de trashumancia ganadera que fueron utilizados para sus desplazamientos. Una visita a diversas localidades dels Ports y del Maestrat, como Morella o Sant Mateu nos permitirá observar el legado de aquellos cátaros que se asentaron en estas tierras.

El último cátaro Guillem de Belibaste afirmó que “Morella será la nueva Jerusalén” al afincarse discretamente en Morella, entre las callejuelas de la antigua judería y la Plaça dels Tarascons, todavía hoy perfectamente reconocibles en el entramado urbano de esta población.

 

Los últimos cátaros

En Sant Mateu existió una importante colonia cátara que se reunía en la casa de la familia Mauri, procedente de la pequeña población occitana de Montaillau. Su recuerdo está latente en lugares como el paseo que rodea la muralla de la población, dedicado a uno de los cátaros que allí vivieron.

Siguiendo esta ruta podremos contemplar los mismos paisajes y monumentos y puede que también sintamos el susurro de su historia singular.

 

Agència Valenciana del Turisme

“Quien no recuerda su historia, está obligado a repetirla”

Setecientos años después, la visita a los recintos medievales de ciudades como Morella, Catí, Sant Mateu o Peñíscola, o a lugares emblemáticos de la ciudad de Valencia, como La Lonja o la Catedral, nos permitirán descubrir las huellas del legado histórico cultural de aquellos que, perseguidos por sus creencias y convicciones buscaron en las tierras de la Comunitat Valenciana la esperanza de un futuro mejor.

Fuente/Texto de: Agència Valenciana del Turisme.