San Nicolás, la Capilla Sixtina valenciana

San Nicolás, la Capilla Sixtina valenciana

Arte

Cuando el restaurador de la Capilla Sixtina, Gianluigi Colalucci, contempló en 2014 la iglesia de San Nicolás no pudo más que exclamar: “¡Viva la Capilla Sixtina valenciana!”

San Nicolás es una iglesia gótica del siglo XIII situada en el centro histórico donde se fundó Valencia, ciudad constituida por los romanos en el año 138 de nuestra era.

Establecida como parroquia en el lugar donde anteriormente existía una mezquita, la iglesia de San Nicolás destaca por ser uno de los 12 primeros templos católicos, posteriores a la conquista del rey Jaime I.

Fue durante el siglo XV cuando Alfonso de Borja, el rector de San Nicolás y futuro papa Calixto III, fomentaría la ampliación del ábside y los pies de la parroquia hasta darle la estructura y el tamaño que mantiene en nuestros días. Sin embargo, la maravilla artística -que deja sin habla a feligreses y turistas que la visitan- tendría lugar unos siglos después.

A finales del siglo XVII se impone el barroco en la cultura occidental y toda parroquia que se precie debe seguir ese estilo. Las pinturas de San Nicolás se encargan al artista de moda de la época, al cordobés Antonio Palomino, quien se compromete a realizar el diseño de todo lo que se iba a pintar, así como a otorgarle significado teológico. Por exceso de trabajo de Palomino, la materialización de tamaña obra de Arte sería realizada por su discípulo, el valenciano Dionís Vidal. Ambos se encuentran autorretratados a la derecha del rosetón, cuya luz se filtra reflejando un mágico dibujo policromado en el interior de la iglesia. Palomino viste de negro, mientras que Vidal, en segundo plano, parece mostrarse con la actitud de quien busca la aprobación de su maestro.

El resultado: casi 2.000 metros cuadrados de impresionante pintura al fresco, entre las paredes y toda la bóveda. Las pinturas de la bóveda central están divididas en seis lunetos a cada lado, Norte y Sur, en los que se hallan representadas las vidas de San Pedro Mártir y de San Nicolás, respectivamente. Todo en ellas está cargado de simbolismo y elegancia.

De su arquitectura resaltamos el Altar Mayor, también de estilo barroco aunque más recargado, que fue diseñado por Juan Bautista Pérez Castiel, uno de los arquitectos de la Catedral de Valencia. En el Altar Mayor ambos santos católicos se igualan en la Gloria, al tocar fin su vida terrenal.

Devolver el color a lo oscurecido

Las pinturas originales de la iglesia de San Nicolás se hallaban escondidas por el paso de los años y, concretamente, ahumadas por siglos de velas encendidas en honor a los diversos santos e imágenes de la Virgen que alberga la parroquia. Tras varios intentos anteriores de recuperación, a principios de esta década la institución valenciana, Fundación Hortensia Herrero, hizo suyo el compromiso de devolver la luminosidad y el colorido originales a este templo centenario.

Las obras de restauración se implementaron, entre 2013 y 2016, en coordinación con el Arzobispado de Valencia y con los especialistas de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), quienes utilizando innovadoras y complejas técnicas recuperaron la grandeza artística de la iglesia de San Nicolás. En ella se incluye también la rehabilitación arquitectónica, dirigida por Carlos Campos.

Acabada esta primera intervención, la UPV continúa al cargo de la conservación preventiva, mediante el uso de sofisticados sistemas que miden incluso la humedad del ambiente. Los andamios y puertas cerradas, que el viajero podrá encontrar estos días en las fachadas y en el interior del edificio, corresponden ya a una nueva etapa de restauración de esta iglesia, que todavía guarda muchos tesoros por desvelar.

El origen de Santa Claus

Quizá porque San Nicolás es considerado uno de los santos católicos protectores de la infancia, la vida de San Pedro Mártir, y el culto al mismo, queda relegada por la devoción que los valencianos le profesan a San Nicolás.

Pero no son solo los valencianos quienes le rinden homenaje a San Nicolás. En este mundo cada vez más global, gracias al cual Valencia recibe la visita de numerosos extranjeros, son a veces estos mismos invitados quienes mejor conocen la vida de San Nicolás, que Palomino y Vidal dejaron plasmada en sus diseños y pinturas.

San Nicolás es el personaje que cada año reparte juguetes y felicidad a muchos niños del mundo, llegando a competir en la actualidad con el protagonismo que cobran los Reyes Magos durante las Navidades españolas. A Santa Claus, tal y como se le llama e imagina en una parte del norte de Europa, se le puede reconocer en el segundo de los lunetos dedicados a este santo.

Otras imágenes como la de San Nicolás resucitando a tres niños hervidos por un hostelero, el elevado número de ángeles dispersos por distintos lugares de la iglesia o los pequeños situados a los pies de los santos, en el Altar Mayor, dan fe de la importancia que se le concedió en esta iglesia a las generaciones venideras.

6 julio, 2017 / ,
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