Si tuviera, por Sebastián Roa

Si tuviera, por Sebastián Roa

Sugerencias

De madre valenciana pero nacido en Teruel, en 1968, Sebastián Roa es uno de los mejores escritores de Novela Histórica de España. Seis títulos publicados, varios premios y la admiración que despierta en otros autores reconocidos lo avalan. Roa, sin embargo, le resta importancia: “¡No me lo creo!, exclama. “Lo que pasa es que tengo muy buenos amigos”, sostiene con una sinceridad que te desarma tras haberle insistido.

No está mintiendo. Aunque desvíe la mirada al hablar de ello, son su timidez y humildad las que responden. Su pluma, en cambio, muestra una imagen algo distinta a la que Sebastián Roa proyecta al natural. En épocas pasadas es donde encuentra el conflicto que le demanda la Literatura, y que ha trasladado incluso a las respuestas de esta entrevista.

Valencia, la ciudad en la que vive desde 2002 y donde tiene previsto seguir, está presente en casi todas sus novelas. En ella, Sebastián Roa ha pasado largas horas investigando, leyendo, escribiendo y aprovechando las ventajas que la ciudad le ofrece: “Valencia es una ciudad perfecta porque no es muy grande, pero tiene el tamaño suficiente como para que haya de todo. El clima es perfecto y, además, está cerca de Teruel, donde tengo a mi familia”.

¿Si tuviera que escoger un rincón de Valencia para una novela?

La actual Biblioteca Pública. Aparte de su contenido cultural, da para alguna historia de tintes fantásticos e inquietantes. El edificio fue construido a principios del siglo XV y se convirtió en el primer hospital psiquiátrico del mundo. Imaginemos el momento, en plena Edad de Oro valenciana, con la ciudad llena de buscavidas, artistas y bohemios, reuniendo lo mejorcito del Mediterráneo y apuntando al tránsito entre Edad Media y Renacimiento. Vale la pena visitar la Biblioteca, que aún conserva el trazado original, y evocar el ambiente de hace seiscientos años, tan alejado del silencio y la calma actuales.

¿Si tuviera que revivir un episodio de sus años aquí?

Cuando, en 2009, descubrí el Museo L’Iber. Acudía para asistir a un taller literario y, sin tener ni idea de dónde me estaba metiendo, me vi rodeado de antigüedades en un palacete medieval, el mayor museo de soldaditos de plomo de Europa y centro multicultural.

¿Si tuviera que situar una escena en una fiesta valenciana?

Por salir un poco de la “Mascletà”, situaría esa escena en plena noche de San Juan, entre fuego y agua salada. Un crimen pasional a la luz de las hogueras y todo el verano para investigarlo. De hecho ya me valí de su precedente medieval, el Mihrayán andalusí, para ambientar una escena de novela.

¿Si tuviera que recomendar un plato típico a uno de sus personajes?

Mi personaje de mejor saque es Pedro II de Aragón, héroe de las Navas de Tolosa, mujeriego y bebedor. Conociéndolo, lo sacaría del siglo XIII y le invitaría a All i Pebre como entrante y a una paella de pato en el Palmar. Con la Albufera a la vista y buen vino de Utiel-Requena.

¿Si tuviera que escribir sobre un personaje valenciano?

Dudo entre dos andalusíes de antes de Jaime I. Me atrae el poeta y diplomático Ibn al-Abbar, un hombre sensible e inteligente, por la época de cambios radicales en la que vivió y por cómo supo adaptarse a ellos. Y siempre me ha gustado Muhammad ibn Mardanish, el famoso rey Lobo del siglo XII. Amigo de los cristianos y luchador incansable contra el integrismo almohade. Se dice que mandó construir un hermoso palacio para su hija Zayda en el arrabal de Marchalenes. Con el tiempo se convirtió en convento cristiano y hoy ya no existe, pero el lugar se sigue conociendo como Llano de la Zaydía.

¿Si tuviera que describir Valencia con adjetivos?

Luminosa, atronadora, desvergonzada, incluso sensual, y sobre todo sorprendente.

5 julio, 2017 / ,
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