El Mercado Central de Valencia
13 noviembre, 2019 / , ,

El mercado modernista más grande de Europa.

El Mercado Central o Mercat Central, edificado en el antiguo emplazamiento de los vendedores ambulantes de la ciudad, es una de las joyas modernistas de la ciudad de Valencia. Situado frente a la Lonja de la Seda y la iglesia de los Santos Juanes en el centro de Valencia, comenzó a construirse en 1914 y es una de las principales obras del Art Nouveau valenciano.

Sus cúpulas de hierro, cristal y cerámica (la central alcanza 30 metros de altura) y las veletas que las coronan – la de la cotorra y la del pez – se integran a la panorámica paisajística de torreones y campanarios característicos de la ciudad de Valencia.

Pero el Mercado Central e mucho más que arquitectura, es una muestra de los mejores productos que se cultivan, pescan y elaboran en la Comunidad Valencia. Los 274 puestos de venta que lo componen son una delicia para los sentidos, principalmente los de frescos, entre los que podemos encontrar:

  • 73 puestos de carnicería y charcutería
  • 61 puestos de frutas y verduras
  • 42 puestos de pescado y marisco
  • 9 puestos de panadería

En el Mercado Central podrás adquirir la fruta o el pescado más fresco, la carne más tierna o hasta disfrutar de la increíble cocina del Chef valenciano Ricard Camarena en su Central Bar.

Si visitas Valencia, el Mercado Central es un punto de visita obligatorio en el que se verán satisfechos todos los sentidos.

El mercado está abierto solo en la mañana, de lunes a sábado (excepto festivos) de 7:30 am a 3 pm y la entrada es gratuita.

Ver localización


Torres de Serranos
7 noviembre, 2019 /

Las Torres de Serranos son uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad de Valencia y una parada obligatoria para todos sus visitantes. Se trata de una de las dos puertas fortificadas de la muralla medieval de Valencia que aún permanecen en pie.

En la antigüedad, s. XIV, la ciudad de Valencia estaba fortificada por una muralla que servía de defensa en cualquier asedio o ataque a la ciudad. Esta muralla tenía doce puertas de las cuales únicamente quedan dos: las Torres de Serranos y las Torres de Quart.

Estas Torres de Serranos deben su nombre a que era el principal acceso para la comarca de Los Serranos, siendo la puerta que daba acceso al camino de Zaragoza. Aunque existe otra teoría que le otorga su nombre asociándolo al de una familia influyente de la ciudad que vivía cerca de las Torres.

Su estilo gótico valenciano es de gran belleza, estando formadas por dos torres poligonales unidas por un cuerpo central donde se abre la puerta propiamente dicha, con forma de arco de medio punto.

Su uso principal durante mucho tiempo fue servir de entrada y salida de la ciudad, aunque generalmente, estas puertas en particular se utilizaban para ceremonias y entradas oficiales de embajadores y de reyes, y se la consideraba como la entrada principal de la ciudad. Convirtiéndose en cárcel para nobles y caballeros a partir de XVI, hasta finales del S. XIX.

En estos momentos es posible visitar las Torres previo pago de 2€, siendo gratuita su visita los domingos y festivos.

Consulte los horarios y precios aquí.

Parque Gulliver
4 noviembre, 2019 / ,

Si siempre te has querido sentir como un liliputiense, el Parque Gulliver te da la oportunidad de tener esta experiencia. Con una altura aproximada de 7,5 metros y 70 metros de largo, el Gulliver hace la delicia de los niños y no tan niños con sus toboganes, escaladas, cuerdas, etc. Una actividad gratuita que reúne a las familias valencianas y a todos los que visitan la ciudad.

Parque Gulliver

Basado en el cuento Los viajes de Gulliver, escritos por Jonathan Swift en 1726, el parque representa la escena del gigante Gulliver tendido en el suelo, atado por las cuerdas de los liliputienses. El barco de Gulliver había sido destruido, y él había sido arrastrado a la playa, exhausto. Allí se durmió y, cuando despertó, descubrió que cientos de personas pequeñas, los liliputienses, lo habían atado.

Situado en el Jardín del Turia con 61.000 metros cuadrados de superficie, el Parque Gulliver ha acompañado el crecimiento de los niños valencianos desde mayo de 1992.

El parque dispone de baños públicos y una sala de primeros auxilios para tratar cualquier rasguño o quemaduras.

Se accede a través del Puente del Ángel Custodio y la entrada es gratuita.

Ver horarios y accesos

Las playas de Valencia, el complemento perfecto al turismo de ciudad
4 julio, 2018 / ,

Cabanyal, Malvarrosa, Patacona y La Devesa

Valencia es el destino perfecto para vivir todo lo que una ciudad milenaria y cambiante tiene para regalarle, sin renunciar a unas vacaciones en la playa

¿Ha elegido Valencia porque este año le apetecía hacer turismo de ciudad, sin renunciar a su descanso frente al mar? Pues, ¡está de suerte! ¡Las playas de Valencia le van a sorprender!

La playa del Cabanyal (Las Arenas)

Esta playa urbana se encuentra ubicada justo al lado de La Marina de València, a escasos cinco kilómetros de la plaza del Ayuntamiento y muy bien comunicada. Antiguamente existía en ella una playa privada, pero ahora es pública para disfrute de valencianos y turistas. Tiene una longitud de unos 1.200 metros y una anchura media de 135, por lo que pese a ser de las más frecuentadas no tendrá problemas para extender su toalla sobre una arena fina y dorada.

Además, si es de quienes prefiere echarse debajo de una sombrilla o en una hamaca, también dispone de este servicio. Y por la comida o la bebida, ¡no se preocupe! La conocida por los valencianos como la playa de Las Arenas dispone de una fantástica y tradicional zona de restaurantes con terrazas y vistas al puerto y a la parte septentrional de la Costa del Azahar.

La playa de la Malvarrosa

Fuente de inspiración de numerosos artistas como el pintor Joaquín Sorolla o el escritor Vicente Blasco Ibáñez , la playa de la Malvarrosa es otro lujo de playa urbana para el visitante. En cierto modo, no deja de ser la prolongación hacia el Norte de la playa de Las Arenas, con las características especiales de un nuevo barrio y una oferta de restauración más esparcida.

Si le gusta hacer deporte: jugar al vóley, al fútbol, a las palas, o disfruta viendo trepar a sus hijos por divertidas cuerdas, acérquese al caer de la tarde y sienta el frescor de la arena en sus pies. Aunque por el día, la anchura de la playa también le permitirá realizar sus “hobbies” sin necesidad de molestar a nadie, ni de ser molestado.

Y, ¡qué decir de correr por la orilla o de caminar o ir en bici por el paseo marítimo por la brisa! ¡Hay que vivirlo!

La playa de La Patacona

Si continúa por la playa de la Malvarrosa hacia donde la arena le lleve, sin darse apenas cuenta habrá llegado a Alboraya, la localidad limítrofe de Valencia que alberga La Patacona. Algo más de un kilómetro de playa, también abierta y amplia, en la que a primera hora de la mañana no le será difícil contemplar a paseantes montados a caballo.

Lo delicioso de esta playa son las antiguas viviendas frente al mar reconvertidas en restaurantes decorados con un gusto excepcional. Desplazarse hasta allí para comer, cenar o tomar un café, en uno de los locales con terrazas exteriores e interiores, será todo un descubrimiento.

Las playas de El Saler y de La Garrofera

Al sur de Valencia, pero dentro de su término municipal, se halla la Devesa de La Albufera. Un paraje sin igual de dunas, fauna y vegetación de 10 kilómetros de longitud y una anchura aproximada de un kilómetro. En ella hay señalizados seis itinerarios, diferenciados por temáticas y colores, que en su conjunto suponen más de ocho kilómetros de recorrido.

Lo más impresionante: su ubicación entre el Mediterráneo al Este y los arrozales y la laguna de La Albufera al Oeste. Combinar un paseo por este brazo de tierra paradisíaco con un buen chapuzón en las playas de El Saler o de La Garrofera y una puesta de sol frente a La Albufera le resultará de lo más energético y romántico.

San Nicolás, la Capilla Sixtina valenciana
3 julio, 2018 / ,

Arte

Cuando el restaurador de la Capilla Sixtina, Gianluigi Colalucci, contempló en 2014 la iglesia de San Nicolás no pudo más que exclamar: “¡Viva la Capilla Sixtina valenciana!”

San Nicolás es una iglesia gótica del siglo XIII situada en el centro histórico donde se fundó Valencia, ciudad constituida por los romanos en el año 138 de nuestra era.

Establecida como parroquia en el lugar donde anteriormente existía una mezquita, la iglesia de San Nicolás destaca por ser uno de los 12 primeros templos católicos, posteriores a la conquista del rey Jaime I.

Fue durante el siglo XV cuando Alfonso de Borja, el rector de San Nicolás y futuro papa Calixto III, fomentaría la ampliación del ábside y los pies de la parroquia hasta darle la estructura y el tamaño que mantiene en nuestros días. Sin embargo, la maravilla artística -que deja sin habla a feligreses y turistas que la visitan- tendría lugar unos siglos después.

A finales del siglo XVII se impone el barroco en la cultura occidental y toda parroquia que se precie debe seguir ese estilo. Las pinturas de San Nicolás se encargan al artista de moda de la época, al cordobés Antonio Palomino, quien se compromete a realizar el diseño de todo lo que se iba a pintar, así como a otorgarle significado teológico. Por exceso de trabajo de Palomino, la materialización de tamaña obra de Arte sería realizada por su discípulo, el valenciano Dionís Vidal. Ambos se encuentran autorretratados a la derecha del rosetón, cuya luz se filtra reflejando un mágico dibujo policromado en el interior de la iglesia. Palomino viste de negro, mientras que Vidal, en segundo plano, parece mostrarse con la actitud de quien busca la aprobación de su maestro.

El resultado: casi 2.000 metros cuadrados de impresionante pintura al fresco, entre las paredes y toda la bóveda. Las pinturas de la bóveda central están divididas en seis lunetos a cada lado, Norte y Sur, en los que se hallan representadas las vidas de San Pedro Mártir y de San Nicolás, respectivamente. Todo en ellas está cargado de simbolismo y elegancia.

De su arquitectura resaltamos el Altar Mayor, también de estilo barroco aunque más recargado, que fue diseñado por Juan Bautista Pérez Castiel, uno de los arquitectos de la Catedral de Valencia. En el Altar Mayor ambos santos católicos se igualan en la Gloria, al tocar fin su vida terrenal.

Devolver el color a lo oscurecido

Las pinturas originales de la iglesia de San Nicolás se hallaban escondidas por el paso de los años y, concretamente, ahumadas por siglos de velas encendidas en honor a los diversos santos e imágenes de la Virgen que alberga la parroquia. Tras varios intentos anteriores de recuperación, a principios de esta década la institución valenciana, Fundación Hortensia Herrero, hizo suyo el compromiso de devolver la luminosidad y el colorido originales a este templo centenario.

Las obras de restauración se implementaron, entre 2013 y 2016, en coordinación con el Arzobispado de Valencia y con los especialistas de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), quienes utilizando innovadoras y complejas técnicas recuperaron la grandeza artística de la iglesia de San Nicolás. En ella se incluye también la rehabilitación arquitectónica, dirigida por Carlos Campos.

Acabada esta primera intervención, la UPV continúa al cargo de la conservación preventiva, mediante el uso de sofisticados sistemas que miden incluso la humedad del ambiente. Los andamios y puertas cerradas, que el viajero podrá encontrar estos días en las fachadas y en el interior del edificio, corresponden ya a una nueva etapa de restauración de esta iglesia, que todavía guarda muchos tesoros por desvelar.

El origen de Santa Claus

Quizá porque San Nicolás es considerado uno de los santos católicos protectores de la infancia, la vida de San Pedro Mártir, y el culto al mismo, queda relegada por la devoción que los valencianos le profesan a San Nicolás.

Pero no son solo los valencianos quienes le rinden homenaje a San Nicolás. En este mundo cada vez más global, gracias al cual Valencia recibe la visita de numerosos extranjeros, son a veces estos mismos invitados quienes mejor conocen la vida de San Nicolás, que Palomino y Vidal dejaron plasmada en sus diseños y pinturas.

San Nicolás es el personaje que cada año reparte juguetes y felicidad a muchos niños del mundo, llegando a competir en la actualidad con el protagonismo que cobran los Reyes Magos durante las Navidades españolas. A Santa Claus, tal y como se le llama e imagina en una parte del norte de Europa, se le puede reconocer en el segundo de los lunetos dedicados a este santo.

Otras imágenes como la de San Nicolás resucitando a tres niños hervidos por un hostelero, el elevado número de ángeles dispersos por distintos lugares de la iglesia o los pequeños situados a los pies de los santos, en el Altar Mayor, dan fe de la importancia que se le concedió en esta iglesia a las generaciones venideras.

Festival de les Arts
28 mayo, 2018 / ,
Festival de les Arts 2018

La cuarta edición del Festival de les Arts tendrá lugar los días 8 y 9 de junio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia con las actuaciones destacadas de: Crystal Fighters, Lori Meyers, Dorian, Sidecars, Mando Diao, Carlos Sadness, Coque Malla, Viva Suecia, Bely Basarte, Navvier, Rayden, Rufus T. Firefly, Dorian, La M.O.D.A, entre otros.

El Festival de les Arts nace como una conexión entre la música y otras disciplinas artísticas como el diseño, la ilustración o la gastronomía. Un festival con alma, que busca apoyar a la ciudad de Valencia impulsando sus espacios y a sus artistas. Un nuevo proyecto con espíritu sostenible para mayores y pequeños donde tendrán cabida todas las expresiones artísticas y movimientos culturales.

Tiene lugar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con 3 escenarios, más de 24 horas de música, una variedad gastronómica en nuestros Foodies Merkat, diseñadores y marcas emergentes en Les Arts Market, ilustradores en directo y fuegos artificiales.

Más información en:

https://www.festivaldelesarts.com/ o en
http://amf.cool/festival/Festival-de-les-Arts-2018

La Lonja de Valencia
1 mayo, 2018 / ,

Arte, Historia y Comercio

Desde el siglo XV, el impactante monumento de La Lonja acoge un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes

La Lonja es uno de los edificios emblemáticos de Valencia. Sus imponentes muros de piedra entrañan la historia de un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes, que incluso muchos valencianos desconocen y del que enseguida hablaremos. Antes, unas breves pinceladas sobre este conjunto arquitectónico referente del arte gótico europeo.

Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931 y Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1996, La Lonja de Valencia, también conocida por la Lonja de los Mercaderes o la Lonja de la Seda, consta de tres cuerpos. Desde la plaza del Mercado, de derecha a izquierda, se observan lo que sería propiamente la Lonja (del italiano “loggia”) y la Torre central, levantadas ambas en el siglo XV. El tercer elemento se conoce como el Pabellón del Consulado.

De sus fachadas, prácticamente planas, destaca el magnífico trabajo de los canteros, cargado de simbolismos medievales como son las gárgolas antropomorfas o zoomorfas o los 40 medallones del friso de las fachadas que dan al jardín, a la calle Cordellats y a la plaza del Mercado, donde reyes como el entonces reinante Carlos I o sus antepasados los Reyes Católicos quedaron esculpidos junto con dioses de la mitología griega.

De su interior, impresiona el Salón de Contratación o Columnario. Espacioso y alto salón rectangular dividido en tres naves longitudinales, con ocho columnas helicoidales que soportan una bóveda de 17,40 metros de altura y otras 16 columnas adosadas a las paredes. En este Salón se estableció el primer Centro de Contratación Mercantil de Valencia, el equivalente a las “Bourse de Commerce” de París o al “New York Produce Exchange”.

Consulado de La Lonja

En el siglo XIII, con tan solo un embarcadero de madera, Valencia ya era un centro de activo tráfico marítimo ligado al comercio. Prueba de ello es que, en 1283, el rey Pedro III “El Grande” concedió a la ciudad el privilegio real que estableció el Consulado de Mar, tribunal de comercio basado en los de las repúblicas italianas de la época, que hasta el siglo XVIII compiló y ejecutó las costumbres mercantiles y nautas.

Heredero de esta institución es el actual Consulado de la Lonja, cuyo objetivo prioritario es coordinar los intereses de los distintos sectores agrarios, de enorme relevancia para la economía valenciana, al mismo tiempo que mantiene las relaciones entre comerciantes, industriales y agentes comerciales.

Entre sus servicios destaca la publicación del precio de los cerca de 150 productos cotizados en la Lonja de Valencia, entre los que se encuentran el ganado porcino, huevos, arroces, cereales, leguminosas, harinas, salvados, garrofas, legumbres, frutos secos, patatas, cebollas y los cítricos, cuyo boletín consta de 24 variedades.

Como centro de contratación, gracias a la garantía que ofrecen sus contratos, cabe señalar también la importancia de otros productos como los vinos o el café verde y, como excepción del sector agrario, la filatelia y la numismática de las que el turista podrá disfrutar los domingos y festivos. Pero, sin duda, lo más característico del Consulado de La Lonja es el Arbitraje de Equidad con el que se resuelven las posibles desavenencias habidas en las contrataciones, basándose en el comercio de buena fe.

Desde hace unas décadas, las mesas sobre las que se negociaba en el Salón de Contrataciones se cambiaron por las nuevas tecnologías, pero en el Pabellón del Consulado se siguen celebrando las reuniones de los gremios, asambleas y otros actos. No le extrañe, por tanto, ver a estos hombres de negocios durante su visita a La Lonja.

El Mercado Colón
2 abril, 2018 / ,

El Mercado Colón, admirado por su arquitectura desde 1916, encierra un mercado gastronómico para deleite de valencianos y visitantes.

El Mercado Colón es una joya arquitectónica que despierta el asombro de quien la descubre por primera vez, mientras alimenta el orgullo los valencianos.

Diseñado por Francisco Mora Berenguer y construido hace un siglo en el primer ensanche de la ciudad de Valencia, área residencial de la burguesía de la época, el Mercado Colón se considera uno de los principales símbolos de la arquitectura modernista valenciana.

El edificio destaca por la combinación de una imponente estructura metálica sustentada por pilares de fundición, la inexistencia de muros laterales y sus dos monumentales fachadas de piedra engastada en ladrillo.

El contraste entre lo funcional y su rica ornamentación es uno de sus mayores atractivos.

La planta de este mercado es rectangular, de tres naves: una central que alcanza los 18,60 metros de altura y dos laterales, con voladizos a cada lado.

De las fachadas cabe resaltar la magnitud de sus entradas en forma de arco, así como la parte acristalada del acceso orientado al Norte, que acaba en una original marquesina.

El cromatismo y la belleza de los mosaicos de cerámica se deben a su artífice, Ricardo Tárrega, y se pueden apreciar tanto en el interior como en el exterior del edificio.

Fíjense, por ejemplo, en la representación de las naranjas y los racimos de uvas, dos de los frutos típicos de la región.

¡Una auténtica maravilla!

Reconvertido en un mercado gastronómico

El Mercado Colón, tal y como lo conocemos en la actualidad, no se entiende sin la rehabilitación de este edificio entre 1997 y 2003.

A finales del siglo pasado, la evolución de la sociedad, la aparición de nuevos modelos de distribución y la falta de mantenimiento resultaron en que el Mercado Colón fuese cayendo en el abandono.

El proyecto de rehabilitación, encargado al arquitecto Luis López Silgo, posibilitó su recuperación y la conversión del antiguo mercado en un mercado gastronómico, en el que desayunar, comer, cenar o descansar a tomarse una cerveza, un café e incluso una riquísima horchata, la bebida valenciana por excelencia.

Las huellas del pasado, no obstante, permanecen en negocios relacionados con la compra-venta de mercaderías como la floristería, carnicería, charcutería, pescadería y, más concretamente, la frutería, cuyos propietarios son miembros de una familia que suma cuatro generaciones en el edificio.

En conjunto, el Mercado Colón es un concurrido espacio dedicado al ocio, donde valencianos y viajeros se mezclan en acristalados locales y terrazas regadas por la luz natural. Un lugar ideal donde los paladares gourmet también pueden disfrutar de una atmósfera relajada, moderna y modernista.

Localización: C/ Jorge Juan, 19. 46004 Valencia.
Horarios: de lunes a jueves de 7:30am a 2:00am y viernes y sábados de 7:30am a 3:00am.
Metro: Parada de Colón. Líneas: 3 y 5.
Líneas de autobuses: 1, 3, 5, 8, 10, 13, 18, 22, 30, 32, 40, 79 y N1.
Parking: Abierto 24 horas.

Bombas Gens, el nuevo referente cultural de Valencia
23 marzo, 2018 / ,

¿Dónde encontrar en Valencia un único espacio donde se combinen arte contemporáneo, arqueología, vanguardia culinaria y solidaridad? Bombas Gens es todo eso y más. Una antigua fábrica de bombas hidráulicas reconvertida en museo y en cuya restauración han emergido dos tesoros: los de una bodega del siglo XV y un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española. La guinda la pone uno de los mejores restaurantes de Valencia, Ricard Camarena, de 1 estrella Michelín.

Sus enormes puertas y su fachada estilo Art Déco dan la bienvenida al visitante. El espacio exterior invita a la calma. Una vez dentro, sobrecoge por sus dimensiones. Las naves industriales de Bombas Gens acogen 2.600 m2 de obras de arte contemporáneo, entre fotografías, pinturas e instalaciones vanguardistas.

Waterloo o Las Termópilas

Actualmente se exponen 350 piezas de colecciones temporales y del fondo artístico de la Fundació per Amor a l’Art, la entidad responsable de la reconversión de una antigua fábrica de válvulas industriales y bombas hidráulicas en un museo. El viajero que se adentre en Bombas Gens podrá admirar, por ejemplo, las series de Campos de Batalla, donde los fotógrafos Bleda y Rosa han retratado el paisaje actual que fue escenario de grandes contiendas como Las Termópilas o Waterloo.

De la Tate Modern de Londres a Bombas Gens

La selección artística es mérito de Vicent Todolí, exdirector de la Tate Modern Gallery de Londres. El mérito de haber dinamizado y transformado la fisonomía del barrio valenciano de Marxalenes recae en los industriales José Luis Soler y Susana Lloret. Adquirieron el edificio, construido en 1930 y hasta hace bien poco prácticamente en ruinas, y lo restauraron. Y no solo eso. La entrada es gratuita y además del museo, Bombas Gens cumple una filantrópica función social: servir como Centro de Coordinación de la enfermedad de Wilson y otras enfermedades raras, y en unos meses albergará un comedor social para jóvenes en riesgo de exclusión.

Dos tesoros ven la luz

Esperando a que el paso del tiempo no los borrara, la restauración de Bombas Gens ha deparado el descubrimiento de dos magníficos tesoros ocultos. Ambos, pendientes de abrirse al público próximamente. El primero se trata de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española que se construyó para que los trabajadores de la antigua fábrica pudieran resguardarse de los bombardeos. El segundo es una bodega del siglo XV que se ha conservado completa. Forma parte de una antigua alquería que empezó a construirse a finales del siglo XIV y que se ubicaba en una zona de huerta.

Restaurante con estrella Michelín

Bombas Gens todavía guarda un último y suculento atractivo: el restaurante Ricard Camarena. Alta cocina creativa marcada por el sabor y elaborada básicamente con productos mediterráneos. Reconocido con 1 estrella Michelín, Ricard Camarena dispone de capacidad para 40 comensales.

Bombas Gens.
Avenida de Burjassot, 54.
46009 Valencia.

Horarios: miércoles de 16:00 a 20:00 h. De jueves a sábado de 11:00 a 14:00 h. y de 16:00 a 20:00 h. Domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h.

Fotografias: Frank Gómez

Pedaleando hasta el mar
8 enero, 2018 / ,

Valencia quiere ser a la bicicleta, lo que Roma a la vespa. Un símbolo de una nueva ciudad ecológica y cosmopolita. El carril bici alcanza ya los 120 kilómetros y una de las zonas donde más se está expandiendo es la Marina. En Hey Valencia os proponemos una ruta pedaleando hasta el mar.

1. Salida. Edificio del Reloj.
Nuestra ruta parte del edificio más emblemático del Puerto de Valencia. Tiene 105 años y se construyó para albergar los servicios principales de las instalaciones portuarias. Hoy en día también sirve como museo. Al lado mismo, se encuentran los antiguos tinglados, que se utilizaban como almacén. Desde aquí seguiremos al borde del mar o en paralelo para adentrarnos en la Marina Real Juan Carlos I, escenario de grandes eventos deportivos, como la America’s Cup o el trazado urbano del Gran Premio de Fórmula 1 que se celebró durante varios años en nuestra ciudad.

2. Veles e Vents.
El edificio principal de la Marina se ha convertido ya en emblema de Valencia. Si os apetece apearos de la bici, su terraza proporciona unas excelentes vistas a la dársena. Prohibido perdérselas. El Veles e Vents, además, es sede de un multiespacio gastronómico.

3. El Cabanyal modernista.
Prosiguiendo con nuestro paseo tenemos dos opciones: continuar en paralelo al mar hasta la playa o adentrarnos en los poblados marítimos. Optamos por esta segunda alternativa, que nos permitirá deleitarnos con un magnífico exponente de arquitectura modernista popular, el que permanece en múltiples fachadas de los barrios del Cabanyal y el Canyamelar. Ejemplos hay diversos en la Calle La Reina o en la Avenida Mediterráneo, donde se encuentra un mosaico de 1919 que reproduce la “pesca dels bous”.

4. Las Arenas y la Malva-rosa.
Desde la misma Casa dels Bous, en la Avenida Mediterráneo, nos encontramos ya muy cerca del mar. Y visitar Valencia sin acercarnos al mar es casi como estar en Roma y no ver el Coliseo. Mucho cuidado con circular por dentro del Paseo en bici. Lo hace todo el mundo, pero está prohibido y os pueden multar. Mejor usar el carril especial que hay al lado mismo y que se inicia en la playa de Las Arenas, continúa hacia la Playa de la Malva-rosa y llega hasta la localidad de Alboraya. Seguramente será el trayecto en bicicleta que más disfrutaréis. Si el día acompaña solo hay que admirar el cielo azul, dejar que la brisa os golpee con suavidad y pedalear, oteando con prudencia, el mar.

 

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