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Bombas Gens, el nuevo referente cultural de Valencia
23 enero, 2018 / , ,

¿Dónde encontrar en Valencia un único espacio donde se combinen arte contemporáneo, arqueología, vanguardia culinaria y solidaridad? Bombas Gens es todo eso y más. Una antigua fábrica de bombas hidráulicas reconvertida en museo y en cuya restauración han emergido dos tesoros: los de una bodega del siglo XV y un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española. La guinda la pone uno de los mejores restaurantes de Valencia, Ricard Camarena, de 1 estrella Michelín.

Sus enormes puertas y su fachada estilo Art Déco dan la bienvenida al visitante. El espacio exterior invita a la calma. Una vez dentro, sobrecoge por sus dimensiones. Las naves industriales de Bombas Gens acogen 2.600 m2 de obras de arte contemporáneo, entre fotografías, pinturas e instalaciones vanguardistas.

Waterloo o Las Termópilas

Actualmente se exponen 350 piezas de colecciones temporales y del fondo artístico de la Fundació per Amor a l’Art, la entidad responsable de la reconversión de una antigua fábrica de válvulas industriales y bombas hidráulicas en un museo. El viajero que se adentre en Bombas Gens podrá admirar, por ejemplo, las series de Campos de Batalla, donde los fotógrafos Bleda y Rosa han retratado el paisaje actual que fue escenario de grandes contiendas como Las Termópilas o Waterloo.

De la Tate Modern de Londres a Bombas Gens

La selección artística es mérito de Vicent Todolí, exdirector de la Tate Modern Gallery de Londres. El mérito de haber dinamizado y transformado la fisonomía del barrio valenciano de Marxalenes recae en los industriales José Luis Soler y Susana Lloret. Adquirieron el edificio, construido en 1930 y hasta hace bien poco prácticamente en ruinas, y lo restauraron. Y no solo eso. La entrada es gratuita y además del museo, Bombas Gens cumple una filantrópica función social: servir como Centro de Coordinación de la enfermedad de Wilson y otras enfermedades raras, y en unos meses albergará un comedor social para jóvenes en riesgo de exclusión.

Dos tesoros ven la luz

Esperando a que el paso del tiempo no los borrara, la restauración de Bombas Gens ha deparado el descubrimiento de dos magníficos tesoros ocultos. Ambos, pendientes de abrirse al público próximamente. El primero se trata de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española que se construyó para que los trabajadores de la antigua fábrica pudieran resguardarse de los bombardeos. El segundo es una bodega del siglo XV que se ha conservado completa. Forma parte de una antigua alquería que empezó a construirse a finales del siglo XIV y que se ubicaba en una zona de huerta.

Restaurante con estrella Michelín

Bombas Gens todavía guarda un último y suculento atractivo: el restaurante Ricard Camarena. Alta cocina creativa marcada por el sabor y elaborada básicamente con productos mediterráneos. Reconocido con 1 estrella Michelín, Ricard Camarena dispone de capacidad para 40 comensales.

Bombas Gens.
Avenida de Burjassot, 54.
46009 Valencia.

Horarios: miércoles de 16:00 a 20:00 h. De jueves a sábado de 11:00 a 14:00 h. y de 16:00 a 20:00 h. Domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h.

Fotografias: Frank Gómez

La Lonja de Valencia
1 mayo, 2017 / ,

Arte, Historia y Comercio

Desde el siglo XV, el impactante monumento de La Lonja acoge un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes

La Lonja es uno de los edificios emblemáticos de Valencia. Sus imponentes muros de piedra entrañan la historia de un comercio basado en la buena fe de sus mercaderes, que incluso muchos valencianos desconocen y del que enseguida hablaremos. Antes, unas breves pinceladas sobre este conjunto arquitectónico referente del arte gótico europeo.

Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931 y Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1996, La Lonja de Valencia, también conocida por la Lonja de los Mercaderes o la Lonja de la Seda, consta de tres cuerpos. Desde la plaza del Mercado, de derecha a izquierda, se observan lo que sería propiamente la Lonja (del italiano “loggia”) y la Torre central, levantadas ambas en el siglo XV. El tercer elemento se conoce como el Pabellón del Consulado.

De sus fachadas, prácticamente planas, destaca el magnífico trabajo de los canteros, cargado de simbolismos medievales como son las gárgolas antropomorfas o zoomorfas o los 40 medallones del friso de las fachadas que dan al jardín, a la calle Cordellats y a la plaza del Mercado, donde reyes como el entonces reinante Carlos I o sus antepasados los Reyes Católicos quedaron esculpidos junto con dioses de la mitología griega.

De su interior, impresiona el Salón de Contratación o Columnario. Espacioso y alto salón rectangular dividido en tres naves longitudinales, con ocho columnas helicoidales que soportan una bóveda de 17,40 metros de altura y otras 16 columnas adosadas a las paredes. En este Salón se estableció el primer Centro de Contratación Mercantil de Valencia, el equivalente a las “Bourse de Commerce” de París o al “New York Produce Exchange”.

Consulado de La Lonja

En el siglo XIII, con tan solo un embarcadero de madera, Valencia ya era un centro de activo tráfico marítimo ligado al comercio. Prueba de ello es que, en 1283, el rey Pedro III “El Grande” concedió a la ciudad el privilegio real que estableció el Consulado de Mar, tribunal de comercio basado en los de las repúblicas italianas de la época, que hasta el siglo XVIII compiló y ejecutó las costumbres mercantiles y nautas.

Heredero de esta institución es el actual Consulado de la Lonja, cuyo objetivo prioritario es coordinar los intereses de los distintos sectores agrarios, de enorme relevancia para la economía valenciana, al mismo tiempo que mantiene las relaciones entre comerciantes, industriales y agentes comerciales.

Entre sus servicios destaca la publicación del precio de los cerca de 150 productos cotizados en la Lonja de Valencia, entre los que se encuentran el ganado porcino, huevos, arroces, cereales, leguminosas, harinas, salvados, garrofas, legumbres, frutos secos, patatas, cebollas y los cítricos, cuyo boletín consta de 24 variedades.

Como centro de contratación, gracias a la garantía que ofrecen sus contratos, cabe señalar también la importancia de otros productos como los vinos o el café verde y, como excepción del sector agrario, la filatelia y la numismática de las que el turista podrá disfrutar los domingos y festivos. Pero, sin duda, lo más característico del Consulado de La Lonja es el Arbitraje de Equidad con el que se resuelven las posibles desavenencias habidas en las contrataciones, basándose en el comercio de buena fe.

Desde hace unas décadas, las mesas sobre las que se negociaba en el Salón de Contrataciones se cambiaron por las nuevas tecnologías, pero en el Pabellón del Consulado se siguen celebrando las reuniones de los gremios, asambleas y otros actos. No le extrañe, por tanto, ver a estos hombres de negocios durante su visita a La Lonja.