¿El Santo Cáliz está en la Catedral de Valencia?

¿El Santo Cáliz está en la Catedral de Valencia?

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Según la tradición oral, la reliquia histórica más importante de la cristiandad se encuentra en la Catedral de Valencia. Se trata del Santo Cáliz bendecido en la Última Cena. El vaso sagrado que, en el imaginario de la literatura medieval de caballería, daría origen a ‘La búsqueda del Santo Grial’

Existen numerosos documentos que han ido dando pistas de que el Cáliz de Bendición, que utilizó Jesús en su cena de Pascua, está custodiado en algún lugar. No solo nos remitimos a la literatura de la búsqueda del Santo Grial, sino a las miles de imágenes artísticas que lo han representado a lo largo de toda la cristiandad.

Entonces, ¿por qué afirmamos que el vaso sagrado que se encuentra en la ciudad de Valencia, en la Catedral Metropolitana de Santa María, es el Santo Cáliz?

Hacia el año 33 de la era cristiana, una noche de Pascua, Jesús celebró en Jerusalén un rito ancestral. Los discípulos que le acompañaban aseguraron que algo extraordinario había ocurrido en dicha celebración. La copa de bendición contenía algo más que vino.

La muerte de Jesús, escasos días después, creó un momento de confusión para todos. Sin embargo, el referente directo de sus palabras: “Haced esto en memoria mía”, se transformó en la necesidad de repetir el ritual de la Última Cena. Significaba seguir su mandato.

Según la tradición oral, esta misma copa permaneció en Jerusalén hasta que el discípulo de Jesús, Simón Pedro, la llevó a Roma; capital del Imperio Romano en la que comenzó a predicar las enseñanzas de su maestro y a celebrar el rito pascual en las casas de patricios y romanos. Más tarde, el vaso sagrado pasaría de Papa en Papa, así como también se pasaban oraciones y bendiciones unos a otros.

Los emperadores romanos no tardarían en mirar esta nueva religión con recelo. En el año 258 d.C., Valeriano, emperador declarado en bancarrota, mandó perseguir a los cristianos a muerte e intentó apropiarse de todas sus riquezas.

El papa Sixto II, antes de ser prendido y martirizado, le pidió a su diácono San Lorenzo que repartiera entre los pobres de Roma todo lo que tenía en su haber. San Lorenzo, de origen hispano, así lo hizo. Repartió todo, pero tuvo a bien guardar el Santo Cáliz.

El vaso sagrado, junto a una carta donde explicaba todo lo referente al mismo, fue entregado a una pequeña comitiva que partía para Huesca, su ciudad natal en Hispania. Allí permaneció custodiado hasta que, en el año 712, la conquista sarracena llevó al obispo de Huesca a buscar cobijo en los Pirineos.

Tras permanecer resguardado en diversos lugares de la zona, finalmente, entre los siglos XI y XIV, el
Santo Cáliz permaneció protegido en el monasterio benedictino de San Juan de la Peña, situado cerca de la ciudad de Jaca, en el Reino de Aragón. Punto neurálgico de la Ruta Jacobea, por donde transitaban los reyes y nobles más importantes de Europa camino de Santiago de Compostela.

En esa época, los reyes cristianos luchaban por conseguir reliquias sagradas en Jerusalén. Y fue entonces cuando, el vaso sagrado custodiado en el monasterio fortaleza de los Pirineos, se convirtió en el tan buscado Santo Grial del imaginario de la literatura de caballería medieval. Siendo innumerables los nobles y monarcas cristianos que deseaban obtener esta pieza para sus colecciones reales.

Pero el Santo Cáliz no pasaría a manos reales hasta 1399. Tras múltiples peticiones al prior del monasterio, el rey de Aragón Martín el Humano se hizo con el vaso sagrado a través de un canje, dando fe de ello un documento notarial. Ofreció a los monjes un magnífico cáliz de oro y, a cambio, se llevó la copa de bendición a Zaragoza, donde permanecería, formando parte del Tesoro Real, hasta que, en 1432, el rey Alfonso el Magnánimo trasladara su corte a la ciudad de Valencia y acabara solicitando ayuda monetaria al cabildo de la Catedral, para poder hacer frente a sus contiendas.

Ante notario, el hermano del monarca dejó en prenda todo su Tesoro Real y, como el rey jamás devolvió lo prestado, desde entonces el Santo Cáliz permanece bajo la custodia de la Catedral de la ciudad de Valencia.

Actualmente, el Santo Cáliz está expuesto en la capilla que lleva su nombre, sobre un relicario en forma de corazón, realizado en oro, que realza todavía más su belleza.

Una oportunidad única para ver aquel tesoro que, en la literatura medieval, buscaron con pasión y heroicidad los caballeros de la corte del Rey Arturo. Una oportunidad única de contemplar en primera persona el Santo Cáliz de la Última Cena de Jesús, durante el mes del año en el que Valencia celebra la festividad del Corpus Christi.

Texto de: Ana Mafé, doctoranda sobre el Santo Cáliz.

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1 junio, 2017 / ,
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