Seis siglos produciendo seda en Valencia

Seis siglos produciendo seda en Valencia

La Ruta de la Seda

La industria de la seda se consolidó en Valencia durante el siglo XV, desde entonces los artesanos de la ciudad y sus tejidos son un referente mundial

La Ruta de la Seda se inició desde Oriente hacia Occidente en el siglo II a.C., pero no sería hasta el s. VI cuando el emperador bizantino Justiniano consolidaría una industria sedera propia en Constantinopla, después de que dos monjes le hicieran llegar, escondidos en sus bastones, huevos de mariposa y hojas de morera, desvelando así el tan guardado secreto de la producción de seda.

Más tarde, a finales del primer milenio, Al-Andalus se convertiría en la primera región del continente europeo donde la cría del gusano de seda sería masiva. En aquella época se sabe que ya existían artesanos de la seda con talleres privados en Valencia.

Más de 600 años dedicados a la seda

La expansión del cultivo de la morera en el s. XIV, tras la caída del precio de los cereales y el aumento de la demanda de seda, transformó el paisaje agrario del antiguo Reino de Valencia, creado tras la conquista cristiana. Pero fue la llegada de cientos de sederos genoveses a Valencia la que introdujo el arte de tejer “velluto” o terciopelo de seda, el que llevaría a la industria sedera a alcanzar una larga época de esplendor.

Un mapa de Valencia del s. XV, expuesto en el Museo del Colegio del Arte Mayor de la Seda, muestra dos barrios dedicados directamente a la producción del “vellut” (en valenciano) y de la seda en general. A finales del 1400, existían más de 2.000 artesanos “velluters” en la ciudad.

La fuerza de esta industria, que llevó a que a La Lonja se le apellidara “de la Seda”, se consolidaría hasta el s. XIX, gracias a la adaptación, no sin dificultades, a los gustos provenientes de la moda francesa que, en el s. XVII, comenzó a mirar hacia Lyon. La misma localidad francesa donde, un siglo después, el ingeniero mecánico Jacquard crearía un revolucionario sistema para tejer, que continúa estando vigente en nuestros días.

Finalmente, la revolución industrial y otros factores como la epidemia de pebrina, que asoló las plantaciones de morera a finales del s. XIX, llevó a que Valencia impulsara otros sectores económicos como el de los cítricos. Sin embargo, la producción de seda en Valencia permanece viva. El Espolín, tejido con hilos de seda de más de un color, al contrario del de Damasco, es uno de los tesoros que todavía conservan los valencianos en sus trajes regionales. Sin, por ello, haber dejado de producir Damasco, más ecónómico pero también bonito, ni terciopelo de seda, como el que realiza el único “velluter” que, por ahora, mantiene la tradición en Valencia: Vicente Enguídanos.

 

Descubre la Ruta del comercio de la seda que puedes hacer en Valencia en:  http://www.heyvalencia.com/valencia-the-silk-city/

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3 mayo, 2017 /
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