¡Vamos a comer la mona!

¡Vamos a comer la mona!

Elaboración de repostería

La mona de pascua es el dulce más divertido de esta época del año

Algunas fuentes históricas aseguran que el nombre proviene del término árabe munna, que significa provisión de boca, y que su consumo podría llegarnos desde los tiempos en los que las zonas mediterráneas estaban dominadas por la cultura árabe. Sea correcto este origen o no, lo cierto es que su consumo, hoy por hoy, se relaciona directamente con la Semana Santa, más concretamente, con el fin de la Cuaresma.

En la Comunidad Valenciana la tradición venía marcada por el último día de la fiesta católica, que obligaba al ayuno y abstinencia. Al finalizar la Cuaresma, era típico que el padrino de bautismo regalara al niño la mona de pascua, hecha a base de harina, leche, azúcar, levadura, mantequilla y huevos.

Según la tradición, la masa dulce se horneaba y era coronada con tantos huevos como años tuviera el niño y el pequeño era obsequiado tan solo hasta la edad de 12 años, época en la que ya debía tomar la primera comunión. Con el tiempo esta costumbre se popularizó y ahora es típico su consumo en familia.

Las monas pueden tener desde la clásica forma redondeada, hasta formas de animales. Se adornan con pasas y frutos secos, anisetes de colores o claras dulces de huevo y suelen estar coronadas por un huevo cocido o de chocolate.

Entre los más pequeños, y no tan pequeños, se estila una práctica muy divertida cuando el huevo de la mona es huevo cocido. Se trata de perseguir a los amigos para romper la cáscara del huevo en su frente para comerlo después.

Texto de: Carol Vegas @carolinavegaslife

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30 marzo, 2017 / ,
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