Vicente Blasco Ibáñez a la conquista de Hollywood

Vicente Blasco Ibáñez a la conquista de Hollywood

Del papel al celuloide

El valenciano Vicente Blasco produjo dos películas, dirigió una, escribió una docena de guiones originales y adaptó dos de sus novelas

La vida de Vicente Blasco Ibáñez es un guión cinematográfico, una película de acción. El niño que nació en la plaza del Mercado de Valencia, hijo de emigrados aragoneses, abre los ojos cuando la revolución de 1868 alborea y su sonajero lo componen las balas de la sublevación federal de 1869, de la cantonal de 1873, del golpe de estado de 1874. Se aficionó pronto a la literatura, y más que estudiar, quiso leer, leerlo todo, pero en especial a los románticos, Dumas, Dickens, Poe, Hugo. Y, pronto, escribir.

Avanzó en sus estudios, pero prefirió siempre a los maestros de la vida sobre los de la universidad. Constantí Llombart y sus amigos, escritores republicanos que cultivan la literatura en valenciano, porque quieren construir un vehículo popular para la movilización y para la resurrección de la “morta-viva”, del valenciano, se convierten en su mayor influencia formativa.

El cine le llegó en su etapa crepuscular. Ya lo era todo, ya había hecho de todo: editado y dirigido periódicos, escrito folletines y novelas, liderado partidos políticos y movimientos de masas, fundado colonias, dado conferencias y mítines. Contó que una conversación con Gabriele D’Annunzio lo hizo entusiasmarse por el invento de los hermanos Lumière. Hombre de acción como era, la pasión convocó pronto a su talento. El cine, por otra parte, ya lo había visitado a él: en 1914 se estrenó la versión cinematográfica de “Entre naranjos” y poco después la de “La Barraca”, con el título de “El tonto de la huerta”.

Durante la Gran Guerra, Blasco, aliadófilo hasta las cachas, como buen admirador de la Tercera República Francesa, concibió la idea de volcar “Los cuatro jinetes del apocalipsis” al cine. Se realizó con dinero francés y fue dirigida por André Heuzé. La cinta se ha perdido.

Pronto se asoció con Max André y, en aquel año de 1916, fundaron una empresa cinematográfica, cuyo primer fruto fue “Sangre y arena” (“Arènes sanglantes”). Dirigida por el propio Blasco, la cinta era la primera de Premetheus Films, el trasunto cinematográfico de la Editorial Prometeo, que Blasco, su cuñado Francisco Sempere y su amigo Fernando Llorca, habían creado en 1914.

La empresa quebró, pero no la fe de Vicente Blasco en el medio artístico y de expresión. Cuando los estudios cinematográficos norteamericanos vieron “Los cuatro jinetes del apocalipsis”, convocaron rápidamente a su guionista. Por entonces declara: “El cine es para mí tan importante como la literatura”. Su apuesta es rotunda.

Hollywood quiere adaptar sus obras. En 1919 firma con Metro Pictures la adaptación de “Los cuatro jinetes del apocalipsis” y en 1921 de “Los enemigos de la mujer”. En 1922 cede los derechos de “Sangre y arena” a Famous Players y a continuación los de “La maja desnuda” a International Film. En 1923 vende su primer guión original a Famous Players con el título de “Andalusian love”. Ese mismo año firma con la Metro para la cesión de derechos de “Los muertos mandan”; al año siguiente le cederá los de “Mare Nostrum”.

Blasco es la razón por la que se constituyó la Metro-Goldwin-Mayer, puesto que sus películas produjeron grandes beneficios, de los que él participó, pero también sus productores. Los grandes actores y actrices, Valentino, Mae Murray, Alice Terry, Greta Garbo, encarnaron los papeles que Blasco creaba.

Pero la película más grande, la de su vida, todavía está por rodar.

Texto de: Francesc A. Martínez Gallego (UV) y Antoni Laguna Platero (UCLM).

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5 junio, 2017 /
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